San Salvador, El Salvador.— El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, endureció su estrategia de seguridad tras la aprobación de una reforma constitucional que establece la cadena perpetua para delitos como homicidio, violación y terrorismo.
La medida fue avalada por 59 de los 60 diputados de la Asamblea Legislativa, apenas horas después de ser presentada.
Con esta reforma, se elimina la prohibición de las penas perpetuas, ya que anteriormente la condena máxima en el país era de hasta 60 años de prisión, con posibilidad de reducción de sentencia.
De acuerdo con el texto aprobado, la pena máxima será aplicada exclusivamente a quienes cometan los delitos más graves. La decisión forma parte de la política de mano dura impulsada por Bukele contra las pandillas.
El mandatario ha sostenido que no cree en la reinserción social de los miembros de estas organizaciones, al considerar que su pertenencia es permanente. “Es un delito continuado”, señala la postura oficial difundida por la presidencia.
Sin embargo, la medida ha generado críticas de organismos internacionales y defensores de derechos humanos.
Actualmente, El Salvador se mantiene como el país con la mayor tasa de encarcelamiento a nivel mundial, en el contexto de su estrategia para combatir la delincuencia organizada.
